El ideal de tener la gran mayoría de objetos conectados a Internet está más cerca de lo que la mayoría de la gente se imagina. Inclusive, esta hiper conectividad de objetos sin precedentes y la recolección de grandes cantidades de datos que conlleva está empezando a rendir sus esperados frutos a través de eficiencias y nuevos modelos de negocios.

Un ecosistema de objetos conectados a Internet capaz de identificarse y comunicar datos a otros objetos en la red, es en definitiva una definición descriptiva de IoT (Internet of Things, por sus siglas en inglés). La base tecnológica de este pilar del Big Data, se compone de tecnología de seguimiento (códigos QR, marcas RFID), sensores, conectividad inalámbrica, micro- computadoras como Rasperry PI o Arduino, etc. La masividad y la producción en escala hicieron lo suyo propio, disminuyendo los precios, e disponibilizando para todos incrementando la accesibilidad, de estos componentes de una forma muy económica.

La utilización de estos elementos de manera conjunta permite que los objetos se vuelvan “inteligentes” pudiendo activamente incorporarse a los procesos de negocio aportando información, antes desconocida o dificultosamente recolectada. Aquí ya no se trabaja con muestras, tenemos por primera vez a disposición, literalmente toda la película en vivo. Pero, ¿dónde almacenar y procesar toda la información generada por estas nuevas fuentes? La nube será la respuesta sin lugar a dudas.

El Cloud Computing contempla características muy ventajosas y concretas como ser:

  • Facilidad de uso, aportando masividad y adopción
  • Pago según el uso, mejorando el ROI de forma directa y evitando inversiones desproporcionadas y a largo plazo
  • Puesta en marcha ágil y sin necesidad de instalaciones físicas ad-hoc
  • Sin barreras de entrada: la prueba y el error son fáciles, rápidos y baratos

Como conclusión podemos pensar que la nube democratizó la capacidad de procesamiento al hacerla universal, transformándose en un habilitador neto de nuevos negocios. Por supuesto que para tomar los beneficios potenciales de IoT y de la nube, las organizaciones deben estar preparadas para realizar el correspondiente seguimiento y control. Estos pilares tecnológicos nos obligan a hacer crecer y reconfigurar las habilidades internas necesarias y convertirnos en organizaciones basadas en información.